en continuo, un grillo canta
luego cada tanto un croar de rana
resonante

una realidad de haiku

a lo lejos debería haber fuego
el resplandor de la presencia
la inminencia

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Se prepara toda la tierra
para recibir la lluvia
que va a traer consigo algo
que de forma al futuro.

Es noche
pero sobre todo es tarde.

Dormís en el otro cuarto
y yo pienso acá sentada
en lo irreparable de la rutina
en lo fácil que es inundar de magia
el más simple de los rituales.

Llueve, como siempre.
Traerá futuro.

Patagonia Blues

No nos gustan los fogones
extrañamos las tachas
flasheamos con Bowie, Radiohead,
Depeche Mode
vamos a los cibercafés a robar letras de canciones
Nos dedicamos a comer tarta de frambuesa
y pseudo-knishes a la parrilla

Soy un animal
que no solo toca la tierra
con su cuerpo desnudo,
toca la naturaleza
toca otros cuerpos desnudos

Leemos
compramos libros
que arrastramos hasta los campings
y los comemos con
nuestros tés de cada día
Y somos felices viendo
películas sin sonido
en un musimundo
y escondiéndonos de los
fogones
y la gente que los frecuenta.

Somos polillas
a las que el fuego
repele.

El amor más fugaz

Hace frío.

 

Tu buzo suave, de noche de playa.

Mis capas de ropa lumpen.

Un abrazo.

Gente grita “eso es amor” repetidas veces.

Un beso. Un abrazo.

Y todo colapsa y explota.

 

Hace más frío ahora.

 

Forzar la extinción.

Como si fuera posible.

 

Te quiero con tanta intensidad

que se agota en si mismo

el amor.

 

Chau, chispa. Adios.

Sudestada

La primera vez que recuerdo haber visto el mar

traía el invierno

en su espuma

traía la lluvia

en sus nubes

traía lo inminente

en las olas.

 

Todo era fuerte y gris,

estruendoso,

miraba desde la costa

un mar acerado,

sentía la piel húmeda

y un viento gordo pegándome en la cara

pero me acobijaba en mi camperita marrón de lana y cuero

y de la mano de mis padres

veía todo desde la explanada

acompañada de lobos marinos eternos.

El cielo amotinado,

serían las cinco de la tarde

o las tres o las cuatro. Algo así.

 

Nada podía ser creado

no había nada que ya no estuviera en el centro de esa tormenta

en esa arena que en principio volaba

y luego se mojaba para quedarse quieta,

en las almejas escondidas bajo la serenidad y el caos

en las miradas a un horizonte que acababa casi

en el borde de las manos.

 

Ya no podía dejar de ver en cada pestañeo

los pesos específicos de los elementos

los pulpos y sus corazones

el reflejo de un sol débil que parecía no existir.

 

La primera vez que recuerdo haber visto el mar

yo apenas llegaba a las caderas de mis padres

y tenía una campera que me cuidaba del invierno, de la lluvia

pero ya no podía no ver lo que había visto,

nada me protegía de la inminencia,

del tejido del tiempo y del universo arrastrado

y revuelto, mágicamente ordenado

en cada centímetro

de ese desierto de agua.

A la costa con amor

Salir de trabajar

4 am

Llegar a casa

Cae tu amiga y sus 3 amigos rusos

se van de viaje a la costa

necesitan algunas cosas

medio ilegales

se van de viaje a la costa YA

 

Hablás con uno de ellos

viajó mucho

te dice que Vietnam es raro

en inglés con su acento ruso

(de los que alcanzan para saber que son rusos)

 

Hay un libro de Maïakovski

en la mesa

Los rusos ríen.

La rusa toma Coca Cola.

Mi amiga lee uno de los poemas. En español.

Uno de los rusos lee uno de los poemas. En ruso.
Se van de viaje a la costa ya.